Por un mundo mejor, sin guerra.

Por: Anele Pinkus Molina

32La fotografía de Aylan Kurdi, el niño sirio de apenas 3 años de edad ahogado en una playa de Turquía, tras el naufragio de dos embarcaciones de refugiados sirios, ha estremecido al mundo en los últimos días. De hecho no es la única imagen. Hay varios videos que muestran la muerte de muchos más niños por la guerra civil en Siria. Se han vuelto virales. Siempre acompañados de bellos mensajes. Mensajes de solidaridad, mensajes de amor hacia el niño que murió junto a su hermano y junto a su madre. Mensajes de repudio a la guerra y en busca de la paz mundial. Mensajes de oración rogando a Dios que los proteja.

¿En qué consiste que la gente se sensibiliza mucho con las noticias mundiales, donde mueren niños en un país en guerra como Siria, pero no se sensibiliza con su vecino que pide ayuda para salvar la vida de su hija recién nacida? ¿Por qué será que la gente comparte y comparte videos de gente con enfermedades agresivas, pero cuando un amigo solicita donadores, casi nadie responde?

No comprendo a la humanidad. Pareciera que todos queremos un mundo mejor, un mundo sin guerras, sin dolor, sin muertes… pero no muestra solidaridad con la gente cercana a ellos…

Todos quisiéramos ayudar a la gente de aquél país, pero pocos tienen la oportunidad de hacerlo. Hablo de plata, de dinero; de recursos financieros. Sin embargo, podemos cambiar la historia del mundo desde casa; ayudando al vecino, al amigo, al familiar que también está sufriendo.

Si en tu corazón realmente está el deseo de ayudar a Siria y sientes la impotencia de no poder hacerlo estando tan lejos, entonces te invito a ayudar a tu vecino. Ante los ojos de Dios ayudar a los sirios o ayudar al amigo es igual. Ayuda a ayudar.

Dios nos bendice.

Qué bendecida soy.

Por: Anele Pinkus Molina

Qué bendecida soy.

Porque siempre tuve la ilusión de encontrar un hombre que me amara sin reservas ni condiciones, que deseara pasar el resto de su vida a mi lado, y sobre todo, que se enamorara de mí por lo que soy, no por como soy. Y hoy lo tengo.

Qué bendecida soy.

Porque siempre imaginé que un día conocería al hombre de mis sueños, el que me llenaría de amor y eliminaría mis miedos. Un hombre que me acobijaría bajos sus brazos y me abrazaría mientras durmiera. El que se preocuparía por mi bienestar y que jamás me faltara nada. Y hoy es realidad.

Qué bendecida soy.

Porque a pesar de que se dice que los príncipes no existen yo puedo dar fe de que eso no es verdad. Existen…

Porque desde pequeña lo supe, tengo un papá que es así con mamá; siempre atento, siempre cortés, preocupado por ella y por nosotros, sus hijos. Un caballero que ha hecho constantemente hasta lo imposible por darle a su familia todo lo que se necesita para vivir tranquilos y cómodos.

Qué bendecida soy.

Esos hombres que todas soñamos desde pequeñas existen, y lo sé porque Dios me envió uno para hacerme muy feliz, también.

Yo soñaba que un día me casaría con un hombre hogareño y dedicado a su familia, que esperara la hora de salir del trabajo para llegar a casa y estar en familia y divertirnos largas horas juntos… Hoy ya no es un sueño, qué bendecida soy.

Como toda mujer, deseaba encontrar a un hombre que hiciera todo por hacerme feliz. Que al salir del trabajo fuera a comprarme algún regalo para sorprenderme, pero qué bendecida soy porque Dios decidió algo mejor para mí, me envío a un hombre que saliendo del trabajo llega a casa a hacer las cosas que me va a regalar y todavía me dé la opción de elegir cómo lo quiero. El Señor le dio unas manos trabajadoras y el don de crear.

Qué bendecida soy.

Porque deseaba encontrar una pareja que me invitara a comer a algún restaurante con un ambiente encantador, pero Dios quiso bendecirme más con alguien mejor para mí y decidió que merecía un hombre que cocinara para mí y preparara el lugar con vino, música y un delicioso plato sobre la mesa y le dio el don de la cocina.

Soy muy bendecida.

Porque me ilusionaba la idea de casarme y de empezar un hogar, yendo junto al que sería mi esposo a comprar las cosas para nuestra casa, más nunca imaginé que el Señor tenía algo mejor para mi vida, un hombre que dijera te hice un comedor. O mejor aún, que me preguntara, ¿cómo quieres el comedor para nuestro hogar? Por eso Dios le dio el don de trabajar la madera.

Qué bendecida soy.

Porque deseaba encontrar a alguien que se desviviera por buscar mi tranquilidad y que cuando me sintiera estresada me pagara largas sesiones en el mejor spa o clínica de salud, más fui bendecida con un esposo que diariamente se preocupa por mí y dedica tiempo a consentirme dando masaje en alguna parte del cuerpo que me duela o sólo por placer. Y el Señor le dio unas manos bendecidas y suaves.

Soy muy bendecida.

Porque soy una mujer que ama las flores y mi sueño era que Dios eligiera como mi esposo a un hombre detallista y que acostumbrara a regalarme flores, más el Señor le dio el don de cultivar y ha hecho un hermoso jardín en nuestra propia casa. Poco a poco van creciendo nuestra plantitas.

Qué bendecida soy y no sólo eso, sino que estoy muy agradecida con Dios por el esposo que designó para mí.

De Principio a Fin

Por: Carlos Pizarro Gálvez

Foto 1¿Quién ha pasado por este mundo sin tomar una mano para levantarse y aprender a caminar? ¿Quién no tuvo, durante su niñez, a alguien que lo aconsejara? Nuestros padres, abuelos, tíos, hasta muchos maestros que nos enseñaron y guiaron. De principio a fin, Dios nos pone a alguien para ayudarnos en todos los ámbitos de la vida.

Aún de adultos, ¿a quien le ha faltado un amigo que le aconseje y apoye en los momentos difíciles? Nos casamos y somos sostenidos por nuestra otra mitad. La vida avanza más rápido de lo que desearíamos, y terminamos siendo sostenidos y aconsejados por nuestros propios hijos, esos niños que cargamos y amamos desde antes que nacieran, y ya crecidos siempre sabrán más cosas que nosotros.

Crecí siendo muy poco arriesgado. Sin embargo, las aventuras y logros más importantes, siempre las he conseguido por las PALABRAS y ayuda de alguien más.

Mi padre me enseñó y aconsejó que un hombre debe saber el máximo de cosas en esta vida. De mi mamá aprendí cuánto lucha una madre por sus hijos. Una tía me enseñó qué tan importante es estudiar y un tío me mostró las cosas que puedes lograr estudiando y trabajando duro. Un par de amigos me aconsejaron a que compitiera en el ciclismo y gracias a ellos sé qué se siente pararse al lado de alguien más capacitado y preparado que uno.

Conocí a una mujer maravillosa que me enseñó lo que es el amor incondicional la cual me convirtió en padre; la experiencia más hermosa de la vida.

Otro amigo me enseñó que el cuerpo humano no tiene límites, razón por lo que ahora sé lo que es subirse a un pódium.

Meses después experimento el máximo dolor en la vida: perder a la mujer que amaba. Considero que es la etapa más dura, pero estuve rodeado de un grupo de compañeros de trabajo, los cuales se convirtieron en parte de mi familia.

Estando herido conozco a otra extraordinaria mujer que me ayuda, enseña y muestra el “mundo”, mi segunda esposa y reina. Ella hizo que le perdiera el miedo al fracaso. Tuvimos una cafetería; nos fuimos a vivir a su país, al otro lado del continente; viajamos mucho, me mostró su cultura y su hermosa gente; vivimos en la ciudad más grande y poblada del mundo: la Ciudad de México; le perdí el miedo a moverme en las grandes ciudades y me ha enseñado a que si te arriesgas y fracasas, no pasa nada.

Tal vez alguien diga: ‘yo nunca tuve a alguien a mi lado’ y entiendo muy bien, porque ¿quién, también, no se ha sentido solo y desolado en varias etapas de la vida? Pero estoy seguro que ese alguien no podrá decir que no ha sentido una voz interior que le dice que se levante, cure sus heridas y luche para seguir viviendo. Y cuando todo esto pasa, hacemos las cosas más increíbles en la vida.

A lo largo de nuestra vida siempre hemos tenido a alguien que ha influido en nuestro existir.

Publicado en: http://www.mexicaneando.com.mx/para-reflexionar/de-principio-a-fin/

El 27 de octubre del 2014