¿Cuánto cuesta una sonrisa?

Por: Anele Pinkus Molina

Pay It Forward (Cadena de favores), es una película estadounidense del año 2000. El argumento trata de un grupo de primaria que debe crear un proyecto para mejorar al mundo. A Trevor (personaje principal), se le ocurre la idea de ayudar a tres personas que a su vez ayuden a otras tres, formando así una cadena de favores.

Actualmente se oye hablar mucho sobre terribles tragedias que han sucedido y que están sucediendo. Guerra entre países, guerra entre grupos de la delincuencia organizada. Asesinatos, robos, violaciones, desaparecidos, etc. En las noticias hay demasiada información de violencia y dolor. Todo eso provoca una reacción en la humanidad.

Eso, y el hecho que vivimos siempre muy de prisa. Bajo el estrés del trabajo, las largas distancias, el tránsito, la transportación y muchos otros factores que no nos permiten relajarnos.

En la actualidad pareciera que sonreír tuviera un precio. ¿Será que la gente ha perdido educación, ha olvidado cómo sonreír o el sentido del humor se ha ido perdiendo? ¿O será que los problemas diarios y lo que sucede a nuestro alrededor y en todo el mundo nos está afectando?

La risa es innata al ser humano, no necesitamos aprenderlo. Estoy segura que durante la infancia todos los seres humanos tuvimos la capacidad de sonreír, a pesar de que nos haya tocado vivir experiencias difíciles y dolorosas. Conforme crecemos, vamos sonriendo menos.

Sabemos que los niños disfrutan la vida más que los adultos. Un niño difícilmente se va a estresar por algún problema que no sea el de cuánto es 2345 + 9854.

¿Qué nos está pasando? Es muy curioso cómo el ser humano manifiesta constantemente el deseo por ser feliz, pero vive hablando de cosas negativas. Existen demasiados problemas en el mundo como para complicarnos aún más, amargando nuestro paso por él.
Nuestra actitud se contagia y nuestra sonrisa también. Sonreír a otra persona es uno de los mejores regalos que le podemos hacer.

Hace unos meses decidí hacer un pequeño “experimento”. Salí a la calle y le  sonreí a cada persona que me encontré en el camino. De más de 25 personas a las que saludé con un ‘buenos días’ y una sonrisa en los labios, solamente recibí respuesta de tres. Los demás, aunque no me respondieron, se alejaban con cara de sorprendidos. Quizás en ese momento no supieron reaccionar, pero estoy segura que algo quedó en ellos. Al menos quiero imaginar que en algún momento del día el “experimento” surtió efecto.

La Madre Teresa dijo: “No debemos permitir que alguien se aleje de nuestra presencia sin sentirse mejor y más feliz.”
Un ‘buenos días’, ‘hola’, o una sonrisa a nuestros vecinos no harán que lleguemos más tarde a nuestro destino, pero sí hará que nuestra relación con ellos sea, si no la mejor, al menos cordial. Hará que nuestro día a día sea menos estresante. Y sobre todo, este mundo necesita de toda la bondad que podamos brindarle, pongamos nuestro granito de arena.

Sonreír, aporta innumerables beneficios a la salud, mejora el bienestar y la actitud. Reírse ayuda a curar la depresión, estrés y la angustia. Ayuda a superar los problemas. Sigmund Freud afirmaba que la risa -sobre todo la carcajada- ayuda a liberar la energía negativa.

No seamos apáticos, maleducados e irrespetuosos. No seamos frívolos y superficiales. Tratemos de ser afables, educados y respetuosos con los demás. Haber estudiado no es sinónimo de ser educado. La educación se ve en tu actuar, en tu trato a los demás.
Estoy segura que si tenemos que viajar en metro, autobús o cualquier medio de transporte público y éste va lleno, con un con permiso, un disculpe, una sonrisa o cualquier otra muestra de amabilidad, ayudará a que tener un día menos estresante.
La sonrisa debería ser un accesorio que portar diariamente. Habría que salir de casa con ella puesta.

Aunque no tengas ganas de sonreír, inténtalo, tu cerebro recibirá el impulso y terminarás con una gran sonrisa en los labios.
Es una de las mejores armas con que contamos para defendernos del dolor. Aumenta el rendimiento laboral.  Suaviza las expresiones faciales haciéndonos ver más atractivos y nos hace sentir más jóvenes.

Y, entre todos, hagamos una ‘cadena de favores’ de amabilidad, de respeto, de amor y felicidad, para ayudar a mejorar al mundo. Hagamos cosas más agradables que nos beneficien a todos. Saludemos, sonriamos más.

Y por favor, si un día nos cruzamos en el camino y te sonrío, espero recibir lo mismo a cambio.

Publicado en: http://www.mexicaneando.com.mx/para-reflexionar/cuanto-cuesta-una-sonrisa/

El 16 de octubre del 2014

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