Qué bendecida soy.

Por: Anele Pinkus Molina

Qué bendecida soy.

Porque siempre tuve la ilusión de encontrar un hombre que me amara sin reservas ni condiciones, que deseara pasar el resto de su vida a mi lado, y sobre todo, que se enamorara de mí por lo que soy, no por como soy. Y hoy lo tengo.

Qué bendecida soy.

Porque siempre imaginé que un día conocería al hombre de mis sueños, el que me llenaría de amor y eliminaría mis miedos. Un hombre que me acobijaría bajos sus brazos y me abrazaría mientras durmiera. El que se preocuparía por mi bienestar y que jamás me faltara nada. Y hoy es realidad.

Qué bendecida soy.

Porque a pesar de que se dice que los príncipes no existen yo puedo dar fe de que eso no es verdad. Existen…

Porque desde pequeña lo supe, tengo un papá que es así con mamá; siempre atento, siempre cortés, preocupado por ella y por nosotros, sus hijos. Un caballero que ha hecho constantemente hasta lo imposible por darle a su familia todo lo que se necesita para vivir tranquilos y cómodos.

Qué bendecida soy.

Esos hombres que todas soñamos desde pequeñas existen, y lo sé porque Dios me envió uno para hacerme muy feliz, también.

Yo soñaba que un día me casaría con un hombre hogareño y dedicado a su familia, que esperara la hora de salir del trabajo para llegar a casa y estar en familia y divertirnos largas horas juntos… Hoy ya no es un sueño, qué bendecida soy.

Como toda mujer, deseaba encontrar a un hombre que hiciera todo por hacerme feliz. Que al salir del trabajo fuera a comprarme algún regalo para sorprenderme, pero qué bendecida soy porque Dios decidió algo mejor para mí, me envío a un hombre que saliendo del trabajo llega a casa a hacer las cosas que me va a regalar y todavía me dé la opción de elegir cómo lo quiero. El Señor le dio unas manos trabajadoras y el don de crear.

Qué bendecida soy.

Porque deseaba encontrar una pareja que me invitara a comer a algún restaurante con un ambiente encantador, pero Dios quiso bendecirme más con alguien mejor para mí y decidió que merecía un hombre que cocinara para mí y preparara el lugar con vino, música y un delicioso plato sobre la mesa y le dio el don de la cocina.

Soy muy bendecida.

Porque me ilusionaba la idea de casarme y de empezar un hogar, yendo junto al que sería mi esposo a comprar las cosas para nuestra casa, más nunca imaginé que el Señor tenía algo mejor para mi vida, un hombre que dijera te hice un comedor. O mejor aún, que me preguntara, ¿cómo quieres el comedor para nuestro hogar? Por eso Dios le dio el don de trabajar la madera.

Qué bendecida soy.

Porque deseaba encontrar a alguien que se desviviera por buscar mi tranquilidad y que cuando me sintiera estresada me pagara largas sesiones en el mejor spa o clínica de salud, más fui bendecida con un esposo que diariamente se preocupa por mí y dedica tiempo a consentirme dando masaje en alguna parte del cuerpo que me duela o sólo por placer. Y el Señor le dio unas manos bendecidas y suaves.

Soy muy bendecida.

Porque soy una mujer que ama las flores y mi sueño era que Dios eligiera como mi esposo a un hombre detallista y que acostumbrara a regalarme flores, más el Señor le dio el don de cultivar y ha hecho un hermoso jardín en nuestra propia casa. Poco a poco van creciendo nuestra plantitas.

Qué bendecida soy y no sólo eso, sino que estoy muy agradecida con Dios por el esposo que designó para mí.

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