De Principio a Fin

Por: Carlos Pizarro Gálvez

Foto 1¿Quién ha pasado por este mundo sin tomar una mano para levantarse y aprender a caminar? ¿Quién no tuvo, durante su niñez, a alguien que lo aconsejara? Nuestros padres, abuelos, tíos, hasta muchos maestros que nos enseñaron y guiaron. De principio a fin, Dios nos pone a alguien para ayudarnos en todos los ámbitos de la vida.

Aún de adultos, ¿a quien le ha faltado un amigo que le aconseje y apoye en los momentos difíciles? Nos casamos y somos sostenidos por nuestra otra mitad. La vida avanza más rápido de lo que desearíamos, y terminamos siendo sostenidos y aconsejados por nuestros propios hijos, esos niños que cargamos y amamos desde antes que nacieran, y ya crecidos siempre sabrán más cosas que nosotros.

Crecí siendo muy poco arriesgado. Sin embargo, las aventuras y logros más importantes, siempre las he conseguido por las PALABRAS y ayuda de alguien más.

Mi padre me enseñó y aconsejó que un hombre debe saber el máximo de cosas en esta vida. De mi mamá aprendí cuánto lucha una madre por sus hijos. Una tía me enseñó qué tan importante es estudiar y un tío me mostró las cosas que puedes lograr estudiando y trabajando duro. Un par de amigos me aconsejaron a que compitiera en el ciclismo y gracias a ellos sé qué se siente pararse al lado de alguien más capacitado y preparado que uno.

Conocí a una mujer maravillosa que me enseñó lo que es el amor incondicional la cual me convirtió en padre; la experiencia más hermosa de la vida.

Otro amigo me enseñó que el cuerpo humano no tiene límites, razón por lo que ahora sé lo que es subirse a un pódium.

Meses después experimento el máximo dolor en la vida: perder a la mujer que amaba. Considero que es la etapa más dura, pero estuve rodeado de un grupo de compañeros de trabajo, los cuales se convirtieron en parte de mi familia.

Estando herido conozco a otra extraordinaria mujer que me ayuda, enseña y muestra el “mundo”, mi segunda esposa y reina. Ella hizo que le perdiera el miedo al fracaso. Tuvimos una cafetería; nos fuimos a vivir a su país, al otro lado del continente; viajamos mucho, me mostró su cultura y su hermosa gente; vivimos en la ciudad más grande y poblada del mundo: la Ciudad de México; le perdí el miedo a moverme en las grandes ciudades y me ha enseñado a que si te arriesgas y fracasas, no pasa nada.

Tal vez alguien diga: ‘yo nunca tuve a alguien a mi lado’ y entiendo muy bien, porque ¿quién, también, no se ha sentido solo y desolado en varias etapas de la vida? Pero estoy seguro que ese alguien no podrá decir que no ha sentido una voz interior que le dice que se levante, cure sus heridas y luche para seguir viviendo. Y cuando todo esto pasa, hacemos las cosas más increíbles en la vida.

A lo largo de nuestra vida siempre hemos tenido a alguien que ha influido en nuestro existir.

Publicado en: http://www.mexicaneando.com.mx/para-reflexionar/de-principio-a-fin/

El 27 de octubre del 2014

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